“El pin pin es una ceremonia de iniciación anterior a la llegada de los europeos al continente. Como otras fiestas de la zona suele coincidir con los carnavales establecidos luego de la cuaresma cristiana. Durante el ritual - que se supone de origen guaraní o api guaraní los participantes utilizan máscaras que cada etnia ha confeccionado para tal fin. Significativamente y a modo de conservación de la identidad del pueblo, en un momento especial del ritual los viejos se apartan junto a los jóvenes y en el lugar elegido para la ceremonia de iniciación- suele tratarse de un árbol “abuelo”- danzan durante días mientras preparan el brebaje que, juntos,tomarán durante el último tramo de la ceremonia. El mismo combina una destilación de cereal con la saliva de los adultos. En este acto y por este medio los viejos transmiten a los jóvenes iniciados los secretos de su cultura y consolidan la hermandad de los integrantes de la comunidad. El último día los varones del pueblo participan de la danza del toro y el tigre donde desde hace más de quinientos años el tigre vence al toro. En esa derrota se expresa simbólicamente la caída del mal, en este caso de la colonización, la ambición desmedida del dominador y sus malas intenciones. El tigre, nuestro puma o yaguareté, representa el centro del yo fuerte al que llaman “che” y simboliza al chamán y su aportación cultural1.”
La explicación que antecede la oí de boca de un director escolar en medio de una reunión de capacitación a directores escolares realizada en la provincia de Salta. Fue una larga y contundente respuesta que puso fin a la discusión estéril que se desarrollaba acerca de la ineficiencia de los alumnos de las escuelas medias del lugar al rendir sus exámenes compensatorios del mes de febrero-marzo. Algunos directores escolares expresaban su preocupación porque los jóvenes pertenecientes a dichas etnias que cursaban la escuela oficial se internaban en el monte del chaco salteño y volvían sin los suficientes conocimientos para aprobar las materias que les permitirían seguir la cursada escolar-se escucharon voces de directores que relataban cosas tales como “vuelven con las orejas aún llenas de pintura de las máscaras que usan y sin estudiar” - El coordinador del encuentro hizo una pregunta al conjunto de directores ¿cómo conciliar las prácticas escolares con la cultura de la comunidad? La respuesta no se hizo esperar: los calendarios oficiales no contemplan estas cuestiones. Los jóvenes api guaraníes, una de las nueve etnias de esa provincia del norte de nuestro país prefieren recibir los secretos transmitidos sagradamente por los viejos de su comunidad a rendir los exámenes de historia o matemática o las materias que le ofrecen en la escuela del dominador. Tal vez no dicho en estos términos sino en los usados en el inicio de este relato, aquel director descendiente directo del pueblo originario y uno de los que prepara la “moqueada”, explicaba el sentido mítico del ritual. Seguramente en la escuela a su cargo los exámenes se tomarán antes o después de este evento que sacraliza la vida de su pueblo otorgándole un sentido propedéutico a la transmisión.
Al escuchar el relato acudieron en auxilio a la comprensión de la dimensión de nuestra dicotomía entre teoría y práctica las palabras que Arturo Jauretche usaba para describir episodios similares al descrito: la colonización pedagógica.
La función colonizadora de la escuela
Jauretche fue portador de una mirada de hombre de la llanura capaz de llevar la línea del horizonte más allá de lo posible. En términos no tan simbólicos sus ideas provienen de la adecuación a ese mundo espacio temporal acunada en el devenir de los inmigrantes asentados en la llanura pampeana sobre el territorio que la llamada generación del ochenta le arrebató a los originarios del lugar. Desde tal mixtura surge la trama de la tragedia vital que atraviesa la historia de la cultura pampeana que hemos esbozado en la primera parte de este ensayo cuando veíamos la forma de fagocitación que el criollo exponía en su modo de entender la libertad en el siglo XIX. Un rastro interesante de esta cuestión la hallamos en la educación de los niños que crecían a la par del siglo XX. En su obra Pantalones Cortos don Arturo da cuenta de aquellos episodios que lo llevaron a dimensionar la acción de transmisión de conocimientos en su trayectoria escolar como la base de la idea de colonización pedagógica que describe en sus obras. Un ejemplo interesante resulta el que trabaja en relación a la enseñanza que la escuela daba a los niños sobre el uso de la silla de montar inglesa como producto de la “cultura” civilizada. Desde su exquisita narrativa relata la forma en que la escuela enseñaba a los jovencitos que el recado por ellos conocido era en realidad salvaje a atrasado comparado con el utilizado por los ingleses. dice Jauretche “en el recado típico de la pampa no sólo importa que el jinete lleva encima el lecho. Es la montura que corresponde a un tipo de equitación – ni la jineta ni la brida- determinada por el desierto y las vizcacheras. En la época de los campos abiertos, la rodada era inevitable y salir parado cosa fácil, con las piernas muy abiertas y la estribada en la punta de los dedos del recado surero, sobre la cabeza del caballo y con el largo cabestro en la mano. No había que quedarse de a pie. Por eso además del cabestro el gaucho llevaba un tiro de bolas a la cintura para bolear su montado desde el suelo.”
De forma poética el autor nos propone ir al infancia a través de los aromas y buscar allí las huellas de la disociación. La imagen que utiliza para ello es la de la rayuela- juego infantil en el que en distintas oportunidades las piernas caen abiertas entre dos mundos representados por calles -como analogía de aquello que sucede entre el mundo escolar y el que queda fuera de ella. Desdoblamiento es la palabra con la que describe a la acción mediante la cual maestros y escolares soportaban el desencuentro que en la escuela se producía. Tal situación se desencadenaba - según el autor - desde la incomprensión de que la cultura es un hecho creativo que responde a cuestiones de la realidad. Al adoptar patrones reñidos con las necesidades cotidianas, la vida escolar se torna,no un mundo paralelo al de la calle, sino un opuesto, facilitando las hostilidades.
El concepto de cultura que se aproxima al que Jauretche intenta defender es similar al que postula Clifford Geertz2 - establecido siguiendo las definiciones de Clyde que lo llevan al plano semiótico en el que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que el mismo teje3. Desde esta urdimbre es que podemos desglosar la mentalidad de ese joven habitante de la pampa y la forma en que recibía los comentarios escolares en tanto “la maestra” les imponía la “cultura” del gringo que usaba para montar silla “inglesa”, de cortas correas y muy estilizada en el recado desconociendo la “sabiduría” del lugareño que utilizaba riendas largas ya que las vizcacheras del terreno hacían que frente al susto “ se perdiera la monta”4.
Por su parte la escuela ha sabido interpretar las costumbres de los alumnos desde la mirada de lo que Jauretche llama la “intelligentzia”5 abasteciéndose una a la otra en función de la construcción de un pensamiento acorde al modelo imperante… “la escuela no continuaba la vida sino que abría en ella un paréntesis diario. La empiria del niño, su conocimiento vital recogido en el hogar, en su entorno, todo eso era aporte despreciable. La escuela daba la imagen de lo científico; todo lo empírico no lo era y no podía ser aceptado por ella, aprender no era conocer más y mejor sino seleccionar conocimientos, distinguiendo los que pertenecían a la cultura y los que venían de un mundo primario que quedaba más allá de la puerta.”6
En esta contraposición entre lo que se es y el cómo se debe ser se debate el drama argentino- que continúa hasta hoy- en que el educador – al que podemos ubicar en la misma categoría de pedagógicamente colonizado- enseña aquello que cree que debe enseñar porque así lo establece lo programático, lo que el mismo porta, etc. sin tener en cuenta ese otro que es destinatario de su tarea. Es que como todo dominado emplea el discurso del dominador. No sale del paradigma del dominador y es imposible la alteridad. Continúa el dinamismo patriarcal que hace posible la “fagocitación” de una cultura sobre la otra. Más, sólo y solo sí haciendo nuestras-como lo sostiene Kusch- las dos acciones utilizadas como mecanismos de preservación por los pueblos originarios: la resistencia y la astucia, fagocitaremos y elaboraremos un discurso propio.
Un mito quecha dice que Viracocha -el creador del mundo- creó tres tipos de gente: los practicantes del amor (munaq runa) los sabios (Yacha runa) y los trabajadores (Llank’aq runa) y que como este orden fue caótico ya que existían desavenencias entre ellos les obligó a practicar el AYNY (reciprocidad) donde cada uno debía contener algo del otro. El ayni es la práctica del hoy por ti mañana por mi y la buena voluntad con la que se manifiestan y encarnan los tres valores primordiales a transmitir a los jóvenes que,para esta cultura, son: el Munay (amor) el yachay (sabiduría) y la llankay (voluntad)7 . La forma tangible de expresarlos son los preceptos con los que la comunidad educa a los niños y que no han desaparecido a pesar de los siglos de dominación: “Honor, trabajo y verdad acompañarán tu camino: No robarás, no serás perezoso y no mentirás.” Cuando mencionamos la palabra reciprocidad desde el paradigma occidental difícilmente la veamos cargada del contenido de que algo del otro debe instalarse en mí y viceversa. En general es tenida como una suerte de intercambio equitativo y eventual donde las matrices se modifican temporalmente, salvo excepciones. En el caso del pensamiento americano la palabra nos vuelve al principio junguiano de enantiodromía en tanto y en cuanto algo de lo modificado permanece como integración de la parte sombría de la psique aunque no siempre responda a una acción considerada positiva. O sea, también hay ayny o reciprocidad cuando puedo ver en la parte oscura del otro reflejos de mi propia contradicción, y aceptarlas en mí. Cuando aquel joven en dificultades con las drogas, la violencia, la ley o el aprendizaje refleja algo de lo que me constituye como adulto en situaciones de desvalimiento, vulnerables o desamparadas y redimensionarlo desde ese lugar.8
En términos de transmisión habremos dado el paso que nos permite recuperar la asimetría con la que hablarle al joven de lo que nos constituye a ambos como humanos, pero nosotros como adultos,desde el lugar del que abre el camino al respeto, el trabajo, la sabiduría y el amor.
1 El relato lo escuché durante una capacitación a Directores Escolares realizada en la provincia de Salta en al año 2006 sobre Diversidad Cultural cargo del profesor Roberto Acebo.Fue conmovedor y muy acertada la coordinación del profesor Acebo que es además un poeta integrante de un grupo de jóvenes artistas de Salta que viven su creatividad desde el m’s hondo sentir de América.
2 Geerzt, Clifford, La interpretación de las culturas. Pag.20 Ob.cit.
3 En la cita de Clyde que realiza Geertz pueden desprenderse los siguientes ítems: Cultura es:-el modo total de vida de un pueblo /el legado social que el individuo adquiere de su grupo/ una manera de pensar, sentir y crecer/ una abstracción de la conducta/ una teoría del antropólogo sobre la manera en que se conduce realmente un grupo de personas./Un depósito de saber acumulado/ una serie de orientaciones estandarizadas frente a problemas reiterados/ conducta aprendida /un mecanismo de regulación normativo de la conducta/ una serie de técnicas para adaptarse, tanto al ambiente exterior como a los otros hombres/ un precipitado de historia.
4 (…) pag-117. Los profetas del Odio. Ob. cit
5 “La intelligentzia es el fruto de la colonización pedagógica y esto es muy distinto a la espontánea incorporación de valores universales a una cultura nacional, y recíprocamente, como pretenden los asépticos expertos en el tema, que prescinden del análisis de las condiciones objetivas.” Pag. 98 Los profetas…Ob. cit..
6 Los profetas del odio. Pág.117
7 Jorge Alfano, poeta y músico argentino residente en Miami al que conocí durante una fascinante experiencia en el Perú lo transmite en su trabajo sobre espiritualidad andina Iniciación dentro del conocimiento ancestral. Acompaña sus enseñanzas con la práctica de ejercicios que parten de las vibraciones sonoras de instrumentos andinos en la búsqueda de armonización y salud.
En referencia a la utilización de instrumentos ancestrales y sus usos rituales recomiendo el trabajo de Silvia Domenech publicado en el sitio de la Fundación Vínculo. www.fundacionvinculo.org.ar
8 Sicóloga e investigadora en temas de educación Perla Zelamnovich trabaja impecablemente esta categoría del desamparo que produce el vacío del descuido del mundo adulto sobre las representciones de los jóvens. Recomiendo la lectura de Estrategias contra el desamparo.
