Centro Junguiano de Antropología Vincular Carl Gustav Jung Carl Gustav Jung Carl Gustav Jung Contáctenos Inicio
Carl Gustav Jung
Carl Gustav Jung
Escritos de Profesores
Imaginación Activa
   
Por Lic. Lilia F. de Menegazzo  
   

Un día de diciembre de 1913 Carl Jung experimentó una visualización decisiva: “Estaba sentado en mi escritorio una vez mas pensando en mis temores (o cayendo de lleno en sus imágenes de fantasía). Entonces me dejé caer. De repente pareció como si la tierra se abriera bajo mis pies y me sumergí en oscuras profundidades. No pude evitar un sentimiento de pánico. Pero, bruscamente, a una profundidad no demasiado grande, sentí que mis pies se apoyaban en una masa suave y pegajosa. Sentí un gran alivio aunque estaba aparentemente en la oscuridad mas absoluta. Después de unos instantes mis ojos comenzaron a habituarse a la sombra que era mas bien como un crepúsculo oscuro. Ante mí estaba la entrada a una caverna oscura en cuya puerta había un enano con piel como de cuero, como si estuviera momificado.

Esta visualización –extraída de la autobiografía de Jung “Recuerdos, sueños, pensamientos”- sigue luego con todo detalle.

Jung continúa describiendo visualización tras visualización a medida que exploraba su propio inconsciente. Finalmente escribe: “los años que pasé persiguiendo mis imágenes internas fueron los mas importantes de mi vida”. Jung utilizó una buena cantidad de técnicas en la exploración de sus imágenes. Para conseguir “un nivel en que pudiera visualizar libre y fácilmente” imaginaba que bajaba por pendientes escarpadas haciendo varios intentos para llegar al fondo. Se imaginaba en el borde de abismos cósmicos, se imaginaba viajando hacia la luna o descendiendo en el vacío. Visualizaba figuras y se visualizaba a sí mismo hablando con ellas como si fueran personas reales. Incluso visualizaba y conversaba con animales.

Jung creía que las imágenes eran autónomas: “Hay elementos en la psique que no son producidos por nosotros, sino que se generan a sí mismos y tienen su propia vida. Su autonomía es lo mas incómodo para conseguir la reconciliación interna, pero lo cierto es que el propio inconsciente nos proporciona los medios necesarios para hacerlo”. Opinaba que mientras visualizaba lo mas importante era seguir pisando terreno firme, lo que consiguió sumergiéndose en su familia y en su trabajo profesional.

Expresa que hay un miedo milenario ante el viaje mediante la visualización hacia lo desconocido, hacia el inconsciente. Él creía que las imágenes experimentadas durante la visualización debían ser comprendidas por el visualizador e incorporadas a su vida diaria.

Jung empleaba la visualización receptiva para entrar en contacto con las imágenes internas. La visualización receptiva proporciona el material básico a la imaginación activa. Las técnicas de respiración, relajación e ir a un nivel mental mas profundo mediante la meditación e introspección, es lo que Jung recomendaba a sus pacientes como preparación para lograr la imaginación activa.

Al encuentro del mandala

Jung solía escribir sus imágenes para recordarlas mejor. Con el fin de llevar su exploración mas lejos las dibujaba o las pintaba. Muchas de sus imágenes internas se asemejan a mandalas. En una época de su vida diseñaba un mandala en su diario todas las mañanas. Los mandalas cambiaban diariamente y mediante ellos podía deducir los cambios que estaban teniendo lugar en su interior.
Opinaba que los mandalas eran “criptogramas” que representaban el estado del sí mismo y reflejaban sus cambios constantes. Creía que el mandala es un símbolo del centro, y que al seguir nuestras propias imágenes llegamos inevitablemente a nuestro propio centro.

Los símbolos mandalas pertenecen a los símbolos religiosos mas antiguos de la humanidad y se encuentran ya en el paleolítico. Los hallamos en todos los pueblos y en todas las civilizaciones; incluso en forma de dibujos en arena, como en los pueblos indios. Los mandalas mas bellos y artísticos se hallan en Oriente y principalmente los posee el budismo tibetano.

El simbolismo peculiar de los mandalas muestra en todas partes la misma disposición, evidenciada en la típica ordenación de los elementos de las imágenes.

Estos se hallan notablemente reunidos en el centro y se encuentran en un círculo o polígono (ordinariamente un cuadrilátero) que simboliza “la totalidad”. Muchos de ellos presentan la forma de una cruz de flores o de rueda con tendencia al número 4.

Jung y sus mandalas

La figura 1 es un mandala pintado artísticamente con delicados colores sobre un pergamino, procedente del budismo tántrico, propiedad particular de Jung. Debe de datar de principios del siglo XVIII. La figura 2 y 3 son mandalas creados por Jung.

Mandala 1 Mandala 2 Mandala 3
Figura 1
Figura 2
Ventana hacia la eternidad
Figura 3
El castillo dorado

En 1927, Jung había creado un extraordinario mandala al que llamó “Ventana hacia la eternidad”. Era casi una profecía de lo que se iba a desarrollar (ver imagen). En 1928, pintó otro mandala “con un castillo dorado en el centro” (ver imagen). Jung se preguntó: “¿Por qué tiene un estilo tan chino?”. Tal como explica Jung:
“Estaba impresionado por la forma y elección de los colores, que me parecían chinos... Fue una extraña coincidencia que poco después recibiera una carta de Richard Wilhelm adjuntando un manuscrito de un tratado alquimico-taoísta cuyo nombre era El secreto de la flor de oro, rogándome que escribiera un comentario sobre el mismo. Leí el texto con avidez, puesto que éste me aportaba una confirmación insospechada de mis ideas acerca del mandala y el movimiento circular del centro. Este fue el primer acontecimiento que rompió mi soledad. Me hice consciente de una afinidad: podía relacionarme con algo y con alguien.
Recordando esta coincidencia, esta “sincronicidad”, escribí bajo el dibujo que me había producido esa impresión de ser tan chino: “En 1928, cuando estaba pintando este dibujo, en el que se ve el dorado castillo fortificado, Richard Wilhelm, que estaba en Francfort, me envió un texto chino de mil años de antigüedad sobre el castillo amarillo, el germen del cuerpo inmortal”.

Imaginación Activa, mandala y Psicología Analítica

Jung ha estudiado en sí mismo la imaginación activa y la elaboración de mandalas durante catorce años antes de arriesgarse a su interpretación. Hoy, sin embargo, constituyen un terreno importantísimo en la experiencia psicológica que investigan los que han trabajado bajo su dirección. Entre ellos se han destacado Barbara Hannah y Marie-Louise Von Franz .

Las figuras 4 y 5 son mandalas hechos por pacientes de Jung procedentes de “vivencias interiores”. Son productos espontáneos, producidos sin modelo ni influencias externas. En ellos se trata también de motivos idénticos elaborados en un orden semejante. El círculo, el centro, el cuadrilátero, la distribución simétrica de los motivos y los colores expresan la misma regularidad psíquica. La finalidad es siempre reunir una multiplicidad de colores y formas en una unidad orgánica equilibrada, en un todo. La figura 4 representa una “cola en rueda” de pavo real en movimiento circular con sus reflejos y sus múltiples ojos, que simbolizan los aspectos y propiedades de la psique siempre mudables y en movimiento, y que en el ojo central, en el centro, encuentran su foco. Alrededor de la rueda gira un círculo de llamas en dirección centrífuga, que al enigmático acontecimiento aquí simbolizado del llegar a ser “sí mismo” lo envuelve de “emociones ardientes” para defenderlo y calafatearlo frente al mundo exterior. La figura 5 representa a “Helios con cuatro brazos”, como símbolo del aspecto dinámico del “sí mismo”. Los brazos y los rayos son de carácter “masculino”; las medias lunas, de carácter “femenino”; las estrellas de cinco puntas simbolizan el centro aún imperfecto del hombre; todos guardan relación con el Sol rodeado por el “río de la vida”, como símbolo del “sí mismo”.

Aunque los hombres, en general, casi no pueden decir nada acerca del sentido de los mandalas que han dibujado, quedan, no obstante, fascinados por ellos, y los encuentran en relación con su estado psíquico plenos de expresión y de acción.
En el mandala se halla oculta la acción mágica primitiva, porque procede desde un principio del “circulo cerrado”, del “circulo de encantamiento”, cuya magia se ha conservado en incontables costumbres populares. La imagen tiene la finalidad expresa de trazar un surco mágico alrededor del centro, el recinto sagrado de la personalidad interna, para evitar el “desbordamiento”.

El movimiento circular, simbolizado por la forma circular de las imágenes, “no es un movimiento meramente circular, sino que de una parte tiene la significación de segregación del recinto sagrado y de otra la significación de fijación y concentración en el centro”.

Bibliografía consultada:
- “La Psicología de C. G. Jung” de Jolande Jacobi
- “Ver con el Ojo de la Mente” de Mike Samuels y Nancy Samuels
- “El Tao de Jung” de David H. Rosen. Ed. Paidós. 1998.

 
   
   
Copyright © 2009 Centro Junguiano | info@centrojunguiano.com.ar
Tel: (5411) 4554-0231/ (5411) 4555-3641
Jorge Newbery 3553, CPA C1427EGB, Buenos Aires, Argentina