Centro Junguiano de Antropología Vincular Carl Gustav Jung Carl Gustav Jung Carl Gustav Jung Contáctenos Inicio
Carl Gustav Jung
Carl Gustav Jung
Escritos de Profesores
La teoría de los sueños en Malasia
 
   

Carl Gustav Jung supo, después de sus encuentros con comunidades vivas y vitales de culturas originarias (los Bantúes en Africa con quienes contacto gracias a su amigo Laurenz Von Der Post y los cherokees de América del Norte, conocidos a través de sus discípulos neoyorkinos), que tales comunidades mantenían desde el trasfondo de los tiempos primordiales y seguían con aquellas viejas prácticas (en la actualidad) rituales dedicados a compartir e investigar comunitariamente a sus sueños.

Es más, fueron precisamente estos descubrimientos lo que le permitieron a Jung ir aceptando la Psicoterapia Analítica Sintética Grupal, venciendo sus primeras prevenciones, basadas en el tenor de que el grupo pudiera influir negativamente en la privacidad de los despliegues personales de individuación de los integrantes de los grupos de terapia.

En nuestro medio (la Argentina) desde la década del 60 aquí al sur del sur, con los equipos del instituto Arturo A. Ameghino, la asociación Ontoanalítica y los grupos de investigación codisciplinaria, al principio y posteriormente desde el Instituto de Psicodrama Buenos Aires, culminando finalmente desde los trabajos en nuestra casa, actualmente, siempre con el apoyo del Dr. Don Helvio Izurieta (desde su muerte ocurrida en 1987).

Continuamos las búsquedas de Jung, nos conectamos con los cherokees y trabajamos con ellos. El antropólogo, Valiente Moalle, nos fue dando referencias con respecto a los modos de trabajar los sueños de los Bosquinamos del Talajari y Carlos Asquero así como Eduardo Crivelli y Ziley Mora les dejaron la inquietud de buscar el encuentro con los Tupy, los Mapuches y los Huarpes. Estas orientaciones nos fueron llevando al encuentro de Doña Mercedes, la abuela Nahuel Pan, sabia de Laguna Rosario y con la comunidad Huarpe. Estos importantes contactos, cálido y entrañables nos revelaron sus riquezas y nos enseñaron muchísimo.

El texto cuya síntesis vamos a difundir aquí fue editado en Argentina en la revista Mutantia y ha sido nuevamente recordado por una colega chilena quien frecuenta nuestra escuela.

Es un placer transmitirlo a nuestra revista.

Carlos María Menegazzo

El etnólogo británico Kilton Stewart, autor de Pigmeos y Gigantes Oníricos, editado por el grupo editor de Fire en Londres. El valor del soñar para la tribu Senoi de Malasia. Tras ello se encuentra una valiosa dinámica terapéutica que les ha permitido neutralizar la existencia de crímenes y beligerancias tribales.

Los sueños tienen un valor incalculable constituyendo una "realidad" tan significativa como la realidad cotidiana. En 1935, cuando integraba una expedición científica que atravesaba la aún inexplorada jungla ecuatorial de la Zona Central de la península malaya, me introdujeron a una tribu aislada de gente de la selva, que empleaba métodos de psicología y de relaciones interpersonales.

Los Senoi vivían en alargadas casas colectivas, diestramente construidas con bambú, junco y paja, y distanciadas del suelo mediante postes. Se alimentaban practicando la agricultura rotativa -para lo cual necesitaban drenar la tierra- y por medio de la caza y la pesca. Su lenguaje en parte indonesio y en parte mon-kamiano, así como sus características físicas, los hace parientes de los pueblos del sur y del oeste de Indonesia y de los habitantes de las tierras altas de Indochina y Birmania.

En sus comunidades la autoridad política estaba originariamente en manos de los miembros más ancianos de los clanes patriliniales. La autoridad máxima en todas estas comunidades recae en sus psicólogos primitivos, a quienes llaman halaks. El único tìtulo honorífico es el de Tohat, equivalente al de sanador y educador.

Los Senoi aseguran que hace 200 ò 300 años que entre ellos no se produce un crimen violento ni un conflicto intertribal, debido a la profunda captación psicológica y a la inventiva de los Tohats de las diversas comunidades. Las tribus situadas al pie de las montañas y que rodean la Zona Central Montañosa, creen tan firmemente en los poderes mágicos de este grupo de las tierras aitas, que se apartan por completo de sus territorios.

Los Senoi expresaron que les resultaba muy fácil inventar medios para espantarlos. Si bien no practicaban la magia negra, dejaban que los pueblos nómades circundantes pensasen que si la utilizarían.

Este miedo a la magia de los Senoi explica el hecho de que durante un prolongado periodo no tuvieran que pelear con las tribus foráneas. Pero la inexistencia de crímenes violentos, de conflictos armados y de enfermedades mentales y físicas dentro de su propia sociedad sólo puede explicarse sobre la base de instituciones que producen un elevado estado de integración psicológica y madurez emocional, a la par de capacidades y actitudes sociales que promueven relaciones interpersonales creativas antes que destructivas.

Constituyen quizás el grupo más democrático de toda la literatura antropológica. En los ámbitos de la familia, la economía y la política, su sociedad funciona suavemente sobre el principio del contrato, el acuerdo y el consenso democrático, sin necesidad de fuerzas policiales, cárceles ni hospitales psiquiátricos para reforzar los acuerdos o confinar a quienes no quieren o no pueden ponerse de acuerdo.

Los Senoi construyeron un sistema de relaciones interpersonales que en el campo de la psicología se halla quizás al mismo nivel de nuestros logros. Los principios de su psicología son sencillos y fáciles de aprender, entender e inclusive emplear. La psicología Senoi comprende dos categorías. La primera se ocupa de la interpretación de los sueños, la segunda de la interpretación del sueño en el trance de acuerdo o ensueño cooperativo.

Hasta la adolescencia no se puede participar en el ensueño cooperativo, que sirve para iniciar al niño en el status de la adultez.

Después de la adolescencia, si un Senoi pasa mucho tiempo en estado de trance, se lo considera especialista en curaciones o en el uso de poderes extrasensoriales.

La interpretación de los sueños en cambio, es un aspecto prominente de la educación de los niños y constituye un conocimiento corriente para todos los Senoi adultos. El Senoi medio practica la psicoterapia de la interpretación de los sueños en su familia, y realiza asociaciones como un aspecto regular de la educación y del trato social cotidiano. El desayuno en una casa Senoi parece una clínica de sueños, con el padre y los hermanos mayores escuchando y analizando los sueños de todos los chicos. Cuando concluye la clínica familiar, la población masculina se reúne en consejo, y allí discuten y analizan los sueños de los muchachos mayores y de todos los hombres de la comunidad.

Su psicología de la interpretación de sueños puede resumirse asì: En su propia mente el hombre crea aspectos destacados o imágenes del mundo externo como parte del proceso de adaptación. Algunos de estos aspectos están en conflicto con él y entre sí. Una vez internalizadas, estas imágenes hostiles vuelven al individuo contra sí mismo y contra sus compañeros.

En los sueños, el individuo tiene poder para ver estos hechos de su psique, que se han ocultado bajo formas exteriores, asociados con sus propias emociones temerosas, volviéndose contra él mismo y contra las imágenes internas de otra gente. Si el individuo no recibe auxilio social mediante la educación y la terapia, estas imágenes hostiles, reconstruidas a través de la percepción normal del mundo exterior, se ligan entre sí y se asocian unas con otras de modo tal que el individuo se convierte en un ser física, social y psicológicamente anormal.

Sin auxilio, estos entes oníricos que la persona crea en su interior para reproducir su entorno socio-fisico externo, tienden a permanecer en contra suya así como el entorno esta en su contra, o a disociarse de su personalidad principal y terminar paralizándose en inútiles y antieconómicas tensiones musculares, psíquicas y orgánicas. En cambio con la ayuda de las interpretaciones, de los sueños, estas réplicas psicológicas del entorno socio físico, pueden redirigirse y reorganizarse, para volver nuevamente a ser útiles para la personalidad.

El Senoi cree que cualquier ser humano, con la ayuda de sus compañeros o familiares, puede desafiar, dominar y hasta utilizar todos los entes y fuerzas del universo onírico. Su experiencia lo lleva a creer que si uno coopera con sus semejantes o se les opone de buena fe durante el día, sus imágenes eventualmente lo ayudarán a uno en sus propios sueños y que toda persona debe y puede llegar a ser el guía supremo y el maestro de su propio universo espiritual o de sueños, y puede requerir y recibir la ayuda, la cooperación de todas las fuerzas allí afincadas.

El sueño de ansiedad o terror mas simple que encontré entre los Senoi fue el de la sensación de caída. Cuando un niño Senoi cuenta que soñó caer, el adulto le contesta entusiasmado "Este es un sueño maravilloso, uno de los mejores sueños que pueda tener un hombre. Hacia donde caíste y qué descubriste?" Se escucha el mismo tipo de comentario cuando el niño cuenta que soñó estar trepando, viajando, volando o deslizándose a ras de tierra. Como si fuera alguien de nuestra sociedad, las primeras veces el niño contesta que la sensación no parecía tan maravillosa y que se asustó tanto que despertó antes de alcanzar a caer en alguna parte.

"Eso fue un error", contesta la autoridad adulta. "todo lo que hagas en sueños tiene un propósito", más allá de que lo comprendas o no mientras duermes. Debes relajarte y disfrutar cuando caigas en sueños. Caes es el medio más rápido de ponerse en contacto con los poderes del mundo de los espíritus, los poderes que te son revelados a través de los sueños. Vamos, cuando te sientas caer en un sueño, debes recordar lo que te estoy diciendo ahora, debes sentir que estás dirigiéndote hacia la fuente del poder que ha provocado tu caída.

"Los espíritus de la caída te aman. Te están atrayendo hacia su reino y no debes hacer otra cosa que relajarte y continuar durmiendo con la intención de unirte estrechamente a ellos. Cuando los encuentres, podrías llegar a asustarte de su terrible poder, pero sigue adelante. Cuando en un sueño pienses que estás muriendo, lo único que te ocurre es que estás recibiendo los poderes del otro mundo, tu propio poder espiritual que se había vuelto en tu contra y que ahora quiere coincidir contigo si tú quieres aceptarlo."

Después de un cierto tiempo el sueño que se inició con miedo a la caída se transforma en la alegría de volar. Esto le ocurre a todo el mundo en la sociedad Senoi. Aquello que era habitado por el miedo o la ansiedad, se convierte en el habito de la alegría o del acto de voluntad; aquello que era considerado malo en cuanto a las fuerzas que provocaban la caída del niño, se convierte en buena voluntad para con los habitantes del mundo onírico, porque el se relaja en su sueño y encuentra que sus aventuras son agradables, en vez de despertarse empapado por el sudor y con el cráneo helado por el terror.

Los Senoi creen y enseñan que el soñante -el YO del sueño- siempre debe seguir adelante y atacar en presencia del peligro, invocando en el sueño las imágenes de sus compañeros si es necesario, pero peleando con sus propias fuerzas hasta que ellos lleguen. Los Senoi creen que en los malos sueños los verdaderos amigos nunca atacarán al soñante ni rehusarán ayudarlo. Si algún personaje onírico aparenta ser amigo pero resulta ser hostil o no coopera en un sueño, entonces él sólo está usando la máscara de un amigo.

Si el soñante ataca y mata el personaje onírico hostil, el espíritu o esencia de este personaje onírico en adelante siempre emergerá como un sirviente o aliado. Los personajes oníricos sólo son malos mientras uno les tema y retroceda ante ellos, y continuarán pareciendo malos y atemorizantes mientras uno se niegue a unirse estrechamente con ellos.

Según los Senoi, los sueños placenteros, con el volar o el amor sexual deben proseguir hasta alcanzar un desenlace, el cual, al despertar, lo deja a uno con algo bello o útil para el grupo. Por ejemplo, cuando uno termina de volar puede llegar a alguna parte, reunirse con los seres del lugar, escuchar su música ver sus construcciones y decoraciones, sus danzas y aprender su conocimiento útil.

Los sueños de amor sexual siempre deben continuar hasta el orgasmo, y luego el soñante debe pedirle a su amante en sueños el poema, la canción, la danza, el conocimiento útil que expresará el grupo la belleza de su amante espiritual.

Si el personaje onírico que pide amor aparenta ser un hermano o una hermana, con quienes hacer el amor en la realidad sería anormal o incestuoso, uno no tiene por qué temer de expresarle el amor en sueños, ya que estos entes oníricos no son en realidad hermano o hermana, sino que sólo han elegido estas imágenes tabúes como disfraz.

Una rica vida amorosa en sueños significa el favor de los entes del universo espiritual o emocional. Si el soñante ofende a las imágenes oníricas de sus compañeros o se niega a cooperar con ellos en sueños, debe tomarse el trabajo de explicarles amistad y cooperación al despertar, ya que los personajes oníricos hostiles sólo pueden usar la imagen de la gente con la cual se está deteriorando la buena voluntad. Si la imagen de un amigo hiere en un sueño al soñante, éste debe advertirle del hecho, cosa que aquél pueda tener oportunidad de reparar su imagen dañina o negativa por medio del trato social amistoso. Los elementos de los procesos sociales y psicológicos involucrados en este tipo de interpretación de los sueños:

Primero, el niño recibe reconocimiento y estima social al destapar y contar lo que podría denominarse una reacción psíquica motivada por la ansiedad. Entre los Senoi, éste es el primer paso para lograr convencer al niño de que la autoridad lo va a aceptar aún cuando revele como es en su interior.

Segundo, se plantea el trabajo de su mente como racional, aún mientras el niño duerme. Para los Senoi es tan razonable que un chico adapte por sí mismo sus estados de tensión interna, como lo es para nosotros que un chico occidental haga sus deberes para la maestra.

Tercero, la interpretación caracteriza la fuerza que el niño siente en el sueño como un poder que él puede controlar mediante el proceso de relajación y adecuación mental, una fuerza que será la suya tan pronto como pueda domesticarla y aprenda a dirigirla.

Cuarto, la educación Senoi señala que la ansiedad no es importante por sí misma, sino porque ella bloquea el libre juego del pensamiento imaginativo y de la actividad creadora, a los que, sin ansiedad, el sueño puede dar origen.

Quinto, se establece el principio de que el chico debe tomar decisiones y lograr soluciones tanto en su pensamiento nocturno como diurno, y que debe asumir una actitud responsable hacia todas sus reacciones y fuerzas psíquicas.

Sexto, se familiariza al chico con el hecho de que él puede controlar mejor sus reacciones psíquicas si las expresa y piensa en ellas que si las oculta o reprime.

Séptimo, se inicia al niño Senoi en un modo de pensar que se irá consolidando y desarrollando durante todo el resto de su vida, y que sostiene que un ser humano que manifiesta buena voluntad para con sus compañeros y les comunica sus reacciones psíquicas para que las aprueben o critiquen, es el guía supremo de todas las fuerzas individuales del mundo espiritual (subjetivo) pase lo que pase.

A veces el hombre descubre su ser más profundo y revela su más grande poder creador cuando sus procesos psíquicos están más liberados del compromiso inmediato con el entorno y más bajo el control de su poder equilibrador-estabilizador o poder homeostático (*). La forma más libre de juego psíquico ocurre durante el sueño. Por lo tanto, la aceptación social de éste puede constituir la más profunda aceptación posible del individuo.

La autoridad le dice al niño que toda fuerza y todo personaje onírico es real e importante, y en esencia permanente, que puede y debe ser domesticado, sojuzgado y forzado a efectuar una contribución socialmente significativa, la sabiduría corporal que opera en sueños en realidad parece reconocer la experiencia acumulada por el niño de un modo tal que primero se neutraliza y luego se revierte la tendencia natural del sistema nerviosos superior a perpetuar las experiencias desagradables.

Al niño se le dice que hay un contenido manifiesto del sueño: la raíz con que tropezó su pie, o el fuego que lo quemó, o el individuo compuesto que lo disciplinó.

Hay también un contenido latente del sueño, una fuerza que es potencialmente útil pero que lo fastidiará hasta que él domine al contenido manifiesto en próximo sueño y hasta que la persuada o la fuerce a hacer una contribución que, a juicio del grupo, resulte útil o bella.

La tendencia a perpetuar en los sueños la imagen negativa de un demonio personificado se neutraliza mediante una tendencia similar a perpetuar la imagen positiva de una autoridad social simpática. De este modo, en el sueño la experiencia social acumulada apoya a la sabiduría corporal organizada: primero, quitándole al soñante el miedo respecto de la imagen negativa y su concomitante estado de tensión temerosa, y, después, permitiéndole hacer saltar en pedazos ese estado de tensión y transmutar la energía acumulada bajo forma de ansiedad en un poema, una canción, una danza, un nuevo tipo de trampa, o algún otro producto creativo al que un individuo o todo el grupo reaccionará con aprobación (o con crítica) al día siguiente.

Un chico sueña que es atacado por un amigo y, al despertar, su padre le aconseja que informe a su amigo el hecho. El padre del amigo le dice a su hijo que es factible que él haya ofendido al soñante involuntariamente, y que haya permitido de este modo que un personaje maligno use su imagen como disfraz en el sueño. Por lo tanto, debe darle un regalo al soñante y tomarse el trabajo de ser amistoso con él para prevenir que no vuelva a ocurrir lo mismo en el futuro.

La agresión estructurada alrededor de la imagen del amigo en la mente del soñante llega a ser de este modo la base de un intercambio amistoso. También se le dice al soñante que luche en los próximos sueños y que venza a cualquier personaje onírico que utilice la imagen de su amigo como disfraz.

Otro ejemplo de lo que probablemente es un estado de tensión menos directo entre el soñante y la persona, se maneja con modales igualmente cuidadosos. El soñante cuenta que vio un tigre atacar a otro niño que vive bajo su mismo techo. Nuevamente, se le aconseja que informe al niño sobre el sueño, que describa el lugar donde ocurrió el ataque y, si es posible, que se lo muestre, así él puede estar en guardia y, en un próximo sueño, pueda matar al tigre antes de que lo ataque.

Los padres del niño soñado le piden nuevamente a su hijo que le dé un regalo al niño soñante y que considere a éste su amigo preferido.

El niño cuenta que tuvo sueños de estar flotando o de buscar comida, se le dice que en el próximo sueño él debe nadar hasta llegar a algún lugar y encontrar algo de valor para el grupo, o que debe compartir la comida que está comiendo en sueños. Y si él sueña que ataca a algunos, debe disculparse ante ellos, hacerlos partícipes de alguna golosina o fabricarles algún tipo de juguete. Así, antes que la agresión, el egoísmo y la envidia alcancen a influir en la conducta social, la tensión expresada en el estado onírico complaciente se transforma en el centro de la acción social, descargándose esos sentimientos si que resulten destructivos.

El Senoi adulto pude iniciar su sueño con un problema que no fue resuelto durante la vigilia: un accidente o una debacle social. Un muchacho recoge algunas semillas silvestres de calabaza y las comparte con los de su grupo. Las semillas producen un efecto purgativo y les empieza a todos una diarrea. Él se siente culpable y avergonzado y sospecha que podrían ser venenosas. Por la noche tiene un sueño en el cual se le aparece el espíritu de las semillas de calabaza y se las hace vomitar, explicándole además que ese tipo de semillas sólo tiene valor como remedio para alguien que está enfermo. Luego, el espíritu de las calabazas le da una canción u le enseña una danza que él podrá mostrar a sus compañeros al despertar, con lo cual ganará el reconocimiento de ellos y recobrará su autoestima.

Otro ejemplo para quitarle la pena aparece en sus sueños. Un árbol que al caer hirió a una persona le explica que quiere hacerse su amigo. Luego, el espíritu del árbol le da un ritmo nuevo y desconocido que él podrá tocar en sus tambores. Asimismo, un amante contrariado recibe en sueños la visita de la mujer que lo rechazó y ella le explica que está enferma en la vida real y por eso no es conveniente para él la relación. Como prueba de sus verdaderos sentimientos ella le da un poema.

En occidente, el pensamiento que realizamos cuando dormimos comúnmente se estanca en un nivel confuso, infantil, psicótico, debido a que no respondemos ante los sueños otorgándoles importancia social, no incluimos la actividad onírica en el proceso educativo. El pensamiento reflexivo del hombre tiene dos caras: la negación social de la cara más libre de este proceso creativo me parece que empobrece la educación.

Entre los Senoi se observa que los sueños de ansiedad, de terror y los de simple placer, asó como los sueños confusos de hechos vagos e intrascendentes, desaparecen completamente antes de la pubertad. A partir de la pubertad la vida onírica se va haciendo cada vez menos fantástica e irracional, y tiende cada vez más al pensamiento reflexivo, a la resolución de problemas, al trato social emocionalmente satisfactorio y a la adquisición de sabiduría impartida por un maestro onírico o un espíritu guía.

Parecieran existir bases racionales para la ideología y la práctica Senoi si aceptamos el punto de vista de que la estructura psicosomática del hombre no es alterada meramente por la acumulación de experiencia, sino que esa estructura psicosomática se puede ir reorganizando a media que se va produciendo el proceso de socialización.

Si las autoridades sociales, que tienen una contraparte en la estructura psíquica del individuo, escuchan sus sueños con aprecio y responden con críticas, con elogios, órdenes o directivas, los procesos homeostáticos tendrían la capacidad de reconocer los elementos de la mente, así como los del cuerpo, de un como que conservaría cuerpo y mente saludables, al mismo tiempo que permitiría un tipo de interacción social que no llega a darse en aquellas sociedades donde el individuo no es alentado ni encaminado a reorganizar en sueños su experiencia acumulada.

Los Senoi hicieron de sus sueños el foco principal de sus intereses sociales e intelectuales, resolvieron los problemas de la violencia, de los conflictos económicos destructivos y eliminaron completamente las psicosis, las neurosis y las enfermedades psicosomáticas.

 
   
   
Copyright © 2009 Centro Junguiano | info@centrojunguiano.com.ar
Tel: (5411) 4554-0231/ (5411) 4555-3641
Jorge Newbery 3553, CPA C1427EGB, Buenos Aires, Argentina