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Desde hace un tiempo la frase nuevos paradigmas
ha comenzado a circular difusamente, cada vez con más
frecuencia. Creo que esto responde a la necesidad de
capturar en una designación multiuso
algo que todavía no se sabe muy bien de qué
se trata, algo difícil de caracterizar, pero
que está en el aire a partir de los profundos
cambios vividos en este fin de siglo.
Quizá convenga rastrear el concepto de paradigma.
En 1962 la publicación de La estructura de
las revoluciones científicas, de Thomas Kuhn,
introduce el término paradigma para designar
un particular sistema conceptual referido no sólo
a lo específicamente científico, sino
también a un ámbito mayor de predicados
que incluye valores, creencias e ideas acerca del mundo
de los hombres. Mientras la epistemología tradicional
veía a la ciencia como una empresa lineal y acumulativa
en marcha hacia un progreso indefinido, Kuhn ofrece
una visión ondulante y periódica donde
lo definitorio resulta ser el consenso que una teoría
obtiene en una comunidad de científicos. La comunidad
de científicos comparte determinados paradigmas.
La causalidad lineal del modelo newtoniano encuentra
su mejor reflejo en la metáfora del crecimiento
y se identifica con la tendencia hacia el máximo
de producción y consumo. El sistema newtoniano
sufre su mayor declinación en el corazón
de la física, primero con la teoría de
la relatividad y más tarde con la teoría
cuántica. De la imagen de un mundo mecánico
sólido, estable y regular, se pasa a la visión
de un mundo relativo, paradojal, indeterminista. Si
el paradigma newtoniano fue de simplicidad, orden y
previsibilidad, desde mediados del siglo XX los problemas
son, por el contrario, de complejidad, caos y probabilidad.
Sin embargo, las nuevas metáforas producidas
por la ciencia de fines de Siglo XX, no han hecho perder
total vigencia al sistema de valores que sustenta el
paradigma newtoniano; de allí que algunos hablen
en este comienzo de siglo de un estadio pre paradigmático.
En algo coinciden muchos estudiosos del tema, los nuevos paradigmas son resonancia de ciertas palabras:
probabilidad contra certeza, relatividad, incertidumbre,
auto-organización, estructura, holos (totalidades),
historicidad. Desde el punto de vista de la educación,
nos interesa destacar el concepto de procesos de cambio
no lineales y algo que se autoafirma cada vez más
en esta integración armónica: la coexistencia
de la diversidad y la ética de la convivencia.
Desde los nuevos paradigmas a los temas de educación
El estadio preparadigmático descripto deja lentamente
la causalidad lineal, alternándola con la concepción
de un mundo complejo y probabilística donde se
enfatiza la diversidad. Esto remarca en educación
algunas líneas y temas:
a) Un énfasis
en el aprender a aprender y la apertura de un abanico
de posibilidades tanto para el acceso a la información
como para la consideración de nuevas ideas.
b) La valoración
de una tarea docente que desde temprana edad equilibra
la insistencia en el conocimiento externo con la asistencia
al mundo interno del mismo.
c) La búsqueda
de estrategias pedagógicas flexibles (no
existe un solo camino para la enseñanza de un
tema) y eficaces que favorezcan la integración
del saber.
d) La utilización
de actividades y técnicas que comprometan tanto
el pensamiento racional junto con el fortalecimiento
de la llamada inteligencia emocional.
e) El desarrollo
de proyectos educativos que desde el nivel inicial fomenten
la participación de la comunidad y promuevan
la creatividad en un sentido amplio y pleno.
He dejado deliberadamente para el final la mención
de la creatividad. Sin duda la creatividad debe teñir
toda la tarea de enseñanza y formación,
pero ella debe ser entendida en los tres estadios que
señalan los estudiosos del tema:
-
El pensar creativo
-
La resolución creativa de problemas
-
El vivir creativo.
La ética de la convivencia
La ética de la convivencia se relaciona estrechamente
con la vincularidad, pero va más allá.
Trae al centro del escenario del nuevo siglo el tema
de ciertos valores, tales como: solidaridad, responsabilidad
y cooperación.
Por esto se impulsan cada vez más en los ámbitos
escolares contenidos y actividades de educación
para la paz, talleres de convivencia, seminarios y foros
sobre pedagogía de la ternura. Todos ellos promueven
la práctica en virtudes y nociones tales como
respeto, comprensión, tolerancia, paciencia,
diálogo fértil
Las nociones citadas, y otras cercanas a ellas por los
valores que sustentan, deberían estar presentes
en todo proyecto del cualquier nivel del Sistema Educativo.
A la masificación y el individualismo que han
caracterizado la primera generación tecnológica
de la información, le sucede hoy una segunda
generación en la que se empieza a vislumbrar
la vuelta a interacciones en red, a la valoración
de las relaciones de vecindad y el surgimiento de interesantes
y variadas formas de contención social.
Así pues, la solidaridad y un nuevo espíritu
comunitario, aparece como un principio orgánico
vertebrador de vida, y como opción frente a las
exclusiones sociales.
Educación y socialización están
íntimamente ligadas durante toda la vida. La
educación siempre ha sido, y sigue siendo, una
tarea inminentemente social.
Creemos, al igual que Roberto Carneiro, que El
desarrollo pleno de la personalidad de cada cual se
nutre del fortalecimiento de la autonomía personal
como de la construcción de una alteridad solidaria
o, dicho de otra manera, del proceso de descubrimiento
del otro como actitud moral
La tarea es inmensa,
pero ineludible, pues de ella depende la construcción
del orden social del Siglo XXI.

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