"Todo
es doble; tiene dos polos; todo, su par de opuestos:
los semejantes y los antagónicos son los mismos;
los opuestos son idénticos en naturaleza, pero
diferentes en grados; los extremos se tocan; todas
las verdades son semiverdades; todas las paradojas
pueden reconciliarse”
El Kybalion
Este principio
encierra la verdad de que todo es dual; todo tiene
dos polos; todo su par de opuestos, afirmaciones que
son de otros tantos axiomas herméticos. Explica
que en cada cosa hay dos polos, dos aspectos, y que
los “opuestos” no son, en realidad, sino
los dos extremos de la misma cosa, consistiendo la
diferencia, simplemente, en diversos grados entre
ambos. El calor y el frío, aunque opuestos,
son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia,
simplemente, en diversos grados de aquella. Así
también, la luz y la oscuridad son polos de
la misma cosa, con mucha gradación entre ambos.
Lo mismo ocurre con la escala musical y podríamos
encontrar otra infinidad de ejemplos tanto en el plano
físico como en el mental. En este último:
amor – coraje; valor – miedo; actividad
– inercia. Los comentaristas del Kybalion señalan
que el conocimiento de este gran principio hermético
permite conocer mejor los propios estados mentales
así como los de los demás y afirman
que la tendencia de la naturaleza es en dirección
a la actividad dominante del polo positivo.
Polaridad y unidad
Los seres humanos tendemos a conocer y valorar en
parejas de contrarios. Esto nos plantea un conflicto
porque nos obliga a diferenciar y a decidir. Tendemos
a desmenuzar la realidad en pedazos. Por ello decimos
sí a una cosa y al mismo tiempo no
a su contrario, pues es sabido que los contrarios
se excluyen mutuamente. Si nos quedamos en esta concepción
y caemos en la exclusión, incurrimos en una
carencia.
Más allá de la polaridad en la que nosotros,
como individuos, nos encontramos inmersos, esta la
unidad, el Uno que todo lo abarca, en el que se aúnan
los contrarios. Este ámbito del ser
se llama también el Todo porque todo lo abarca,
y nada puede existir fuera de esta unidad, de este
Todo.
Aquí tenemos un dibujo muy conocido en él,
cualquiera puede experimentar claramente el problema
de la polaridad que este caso se plantea, concretamente,
caras/copa en figura /fondo.
En esta imagen el negro depende del blanco. El primer
plano depende del fondo, como la inhalación,
de la exhalación o el polo positivo de la corriente,
del polo negativo. Esta absoluta interdependencia
de los contrarios nos indica que, en el fondo de
cada polaridad, existe una unidad que nosotros, los
humanos, no podemos aprehender con nuestra conciencia,
incapaz de percepción simultanea. Es decir,
tenemos que dividir toda la unidad en dos polos, a
fin de poder contemplarlos sucesivamente.
Lao Tsé,
Tao-Te-King
El que dice: hermoso
esta creando: feo.
El que dice: bien
esta creando: mal.
Resistir determina: no resistir,
alto determina: bajo,
ruidoso determina: silencioso,
determinado determina: indeterminado,
ahora determina: otrora.
Así pues, el sabio
actúa sin acción,
dice sin hablar.
Lleva en sí todas las cosas
en busca de la unidad.
Él produce, pero no posee
perfecciona la vida
pero no reclama reconocimiento
y porque nada reclama
nunca sufre pérdida.
Asumir las polaridades
En talleres de sensibilización
y autoconocimiento me ha resultado muy útil
trabajar las polaridades teniendo en cuenta desde
el pensamiento de Ken Wilber, algunos pasos que facilitan
un camino de exploración y descubrimiento de
nuestras polaridades.
Ken Wilber dice:
“Cuando se comprende que los opuestos son uno,
la discordia se disuelve en concordia, las batallas
se convierten en danzas y los antiguos enemigos se
convierten en amantes. Estamos entonces en condiciones
de entablar amistad con la totalidad de nuestro universo,
en vez de seguir manteniéndolo dividido”.
Un camino posible para asumir las polaridades puede
resumirse en las siguientes etapas:
A. En primer
lugar, poder nombrarlas, poder reconocerlas.
Puede ser, partiendo de cualidades deseables en
una persona (lo positivo). Detrás de afirmaciones
como fuerte, activo, ordenado, hay una especie de
negación simplista de la contra parte: débil,
inactivo, desordenado o caos.
Recién cuando identificamos los dos polos
estamos preparados para asumir la naturaleza dual
de cada polaridad.
B. El segundo
paso es realizar una exploración de las
maneras en que hemos pretendido excluir o desalojar
de nuestra vida la polaridad considerada negativa.
Esto, nos puede permitir comprender como, tratando
de excluir un polo, dicho aspecto nos sorprende
irrumpiendo en nuestra vida.
Por ejemplo, si trato de negar mi agresividad, de
pronto puedo encontrarme reaccionando ante un ser
querido con una agresión inusitada o una
acción de la que después sienta arrepentimiento.
C. El tercer paso
para trabajar la polaridad y ampliar su concepto,
es descubrir cual es la energía, el tronco
que sostiene los dos polos.
Así por ejemplo, descubrir y nombrar
esa energía puede ser un paso significativo
y transformador. Una posibilidad puede ser descubrir
que entre pereza y actividad, la energía
equilibradora se expresa a través de la vitalidad:
pereza – vitalidad – actividad.
Veamos otras polaridades
trabajadas, que pueden aportarnos luz:
Intuitivo –
creativo - racional
Dar – reciprocidad – recibir
Ternura – autoafirmación – agresividad
Integración
En el abordaje de las polaridades muchas veces los
adelantos se hacen examinando lo obvio desde las características
personales que reconocemos en nosotros mismo, otras
veces es necesario recurrir a trabajos más
profundos con nuestra sombra para llegar al “darse
cuenta” y producir transformaciones.
Se trata de ser razonables y de aceptar la “sombra”
que esta presente en nuestra vida. Como dice Jung,
al tratar las leyes de la enantiodromía, ninguna
vida luminosa puede estar exenta de una cierta medida
de oscuridad, y afirma: “La misma palabra “felicidad”
estaría privada de significado sin su opuesto,
la infelicidad”
Zinker remarca como polaridades centrales de nuestra
existencia: “estabilidad contra cambio”,
o sea, necesidad de saber en oposición al miedo
de saber y considera que gran parte de nuestra
energía se consume en la tensión entre
estas dos fuerzas, de ahí la importancia de
trabajar sobre los fenómenos polares.
Explorar en biografías personales nos puede
permitir tomar consciencia de los orígenes
de nuestras polaridades. Si aceptamos nuestra responsabilidad
de escucharlas, interactuar con ellas y llegar a amarlas,
podemos hacernos buenos amigos de nosotros mismos.
BIBLIOGRAFIA
Arguelles, José y Miriam. “Il Grande
Libro dei Mandala”. Edit: Maditerranee.
Wilber, K. “La conciencia sin fronteras”.
Edit: Kairos. Barcelona. 1979.
Zinker, Joseph. “El Proceso Creativo en la
Terapia Guestáltica”. Edit: Paidós.
Buenos Aires. 1999
Carotenuto, Aldo “ Jung e la cultura del
XX secolo”. Edit: Bompiani. Milán.
1996.
