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Escritos de Profesores

Mesa redonda Escuela de psicodrama simbólico: un modelo junguiano de crecimiento personal a través de los cuentos

   
Dimensión Junguiana del Psicodrama Simbólico.
Comunicación Segovia, noviembre 2005. Por Vicky Abril Navarro
 
   

Introducción: Contexto en que surge la comunicación y objetivos.

No puedo hablar de psicodrama y pensamiento junguiano sin hacer referencia a lo vivencial. Por eso tengo que empezar esta intervención contando un par de cosas:

Irene me propuso que desarrollara esto de la dimensión junguiana del psicodrama simbólico porque hace varios años que nos conocemos y sabe que disfruto relacionando experiencias y situaciones vitales con ideas y pensamientos más amplios y generales. Irene tiene claro que su Método está íntimamente ligado al pensamiento junguiano. Aunque esta relación no está desarrollada en forma explícita en ninguna de las publicaciones que ha hecho hasta ahora, sí se clarifica mucho en la que está a punto de salir sobre el Método global, y se ha ido introduciendo en los cursos de formación. Es uno de los lados por los que puede crecer su creación.

Cuando en 2003 participé en Argentina en un taller de sueños que coordinaba Carlos Menegazzo fue evidente para mí que aquello tenía todo que ver con lo que yo estaba haciendo con Irene en Madrid, aunque ellos no se hayan encontrado nunca (por supuesto, todos los que hemos pasado por el ITGP conocemos el libro de "Magia, mito y psicodrama" del argentino).

Después he estado en 2004 y 2005 en Buenos Aires, como alumna en el Centro Junguiano de Antropología Vincular dirigido por Menegazzo. Así he podido enterarme de que en el Instituto Junguiano de Zurich se practica y enseña psicodrama. También en Brasil y en Italia se ha desarrollado este tipo de psicodrama, llamado en Italia psicodrama individuativo o psicodrama analítico (Gulio Gasca, Mauricio Gasseau y Wilma Scategni). En Argentina se le ha dado el nombre de antropología vincular a la disciplina creada por Carlos Menegazzo, que combina ambos enfoques. Los pocos junguianos españoles que he ido encontrando hasta ahora fuera del entorno del psicodrama simbólico, no tienen nada que ver con el psicodrama, aunque valoran profundamente los cuentos de hadas por las razones que luego se verán.

Cuando Irene me hizo la propuesta, me pareció muy interesante, porque se trataba de intentar plasmar en una intervención breve, con palabras, un montón de vivencias tenidas con los cuentos por un lado y con el pensamiento junguiano en estado puro, por otro.

Bueno, pues interesante para mí sí ha sido/está siendo. Pero muy difícil. Al menos para mí, que sólo hace 6 años que llegué al mundo del psicodrama desde la sociología, la intervención social y la psicología social de Pichón Riviére.

Sólo pretendo compartir con vosotros algunas ideas sobre el tema, que me resultan especialmente conmovedoras y sugerentes. En síntesis:

Apuesta por la creatividad como forma de sanar y desarrollar nuestras capacidades como seres humanos.

A través de la acción, el grupo y la dramatización (Moreno) o a través de la vivencia de las imágenes de nuestro inconsciente podemos curarnos y desarrollarnos como personas.

Los cuentos son una forma de desarrollar nuestra creatividad y de conocernos a nosotros mismos, tanto como seres individuales y únicos como en nuestro aspecto social y vincular.

El Psicodrama Simbólico es una forma creativa de unir aspectos de las propuestas de Moreno y de Jung, que también coincidían en no querer que hubiera "escuela moreniana o junguiana".


1. Moreno y Jung. Jung y Moreno. Coincidencias.

No parece que se conocieran. Dos personalidades fascinantes. Moreno fue 14 años más joven que Jung, pero fueron contemporáneos. Ambos nacieron en el corazón de Europa en el último tercio del siglo XIX (1875 y 1889). Ambos tuvieron relación con Freud (imposible evitarle si uno se dedicaba a la psiquiatría, como ellos dos) y ambos disintieron de sus teorías, aunque cada uno tuvo su propia historia (muy importante en el caso de Jung) con el padre del psicoanálisis. Pudieron coincidir en Viena entre 1907 y 1925, pero si lo hicieron no quedó constancia de ese encuentro, que yo sepa. En 1907 es cuando Jung (que siempre vivió en Suiza, cerca de Zúrich) empieza a visitar a Freud en esa ciudad. Tuvo contacto con él hasta 1914, fecha en que rompen su relación. En esos años y hasta 1925 Moreno vivía en Viena. Además de ser los dos psiquiatras y amantes de los cuentos de hadas, los dos tuvieron una fuerte influencia del pensamiento religioso.(Jung era hijo de un pastor protestante y nieto de un teólogo hebraísta, que influyó mucho en él. Ya sabemos la influencia del jasidismo en el pensamiento de Moreno).

Lo que me resulta la coincidencia más fascinante y sugerente es la concepción que ambos tienen del ser humano:

La creencia de Moreno en sus potencialidades y su radical optimismo sobre él. En realidad, toda la técnica psicodramática va encaminada a que recuperemos nuestra espontaneidad y creatividad, con la que nacemos, pero que perdemos en el proceso de socialización.

Su teoría del desarrollo humano apuntaba a que, si conseguimos educar a los niños sin que pierdan su espontaneidad y creatividad, pero de manera que vayan siendo capaces de vivir en sociedad, habremos conseguido el ser humano completo. Bueno, esto suena muy utópico, evidentemente, pero cualquier pensamiento social que no lo sea no tiene ningún interés para nadie, ni lo ha tenido nunca. Son, precisamente, los pensamientos utópicos los que nos hacen avanzar.

Jung tiene una actitud muy similar hacia el ser humano. Coincidente con la de Moreno. Aunque el pensamiento junguiano es mucho más desconocido no sólo para mí, sino, en general, en nuestro país y también entre los psicodramatistas, he podido darme cuenta de que también la imaginación activa, técnica fundamental del psicoanálisis junguiano, busca, por diferentes vías, desarrollar el potencial de creatividad y espontaneidad que hay en los seres humanos. Esta es, precisamente, la vía para escapar de la neurosis y para desarrollarse como la persona única que cada cual somos, haciendo el camino de la individuación.


2. Aportación específica del Psicodrama Simbólico de Irene Henche.

Creo que hay dos cuestiones fundamentales y originales que aporta el Método:

- La selección y estructuración de 12 cuentos de hadas determinados como camino de doble vía:

para iniciarse en el lenguaje de los símbolos,
para acompañar en el proceso de constitución de la personalidad inicial de cualquier ser humano.

- La forma de abordar los cuentos de hadas.

No es objeto de esta Comunicación hacer un análisis de estos 12 cuentos y su eficacia como camino en la doble vía mencionada (hay bibliografía de la autora, en la que se expone en detalle cómo se fue construyendo), ni tampoco detallar la forma en que se abordan. Hay un taller en el que va a mostrarse. Sólo mencionar que el Método propone sumergirse en los cuentos, dramatizándolos y, por lo tanto utiliza técnicas psicodramáticas. (También hay bibliografía al respecto).


3. ¿Por qué los cuentos de hadas? ¿Qué tienen que ver los cuentos de hadas con el crecimiento personal, el desarrollo del ser humano, la creatividad…etc.?

Tanto Jung como ML Von Franz, (alumna y colaboradora privilegiada de Jung, desde que tenía 18 años, con numerosas publicaciones sobre distintos aspectos del pensamiento junguiano, desde los cuentos de hadas hasta la alquimia, la física cuántica…etc.) dejaron bien claro que los cuentos de hadas expresan en forma sencilla y directa los procesos psíquicos del inconsciente colectivo. En ellos, los arquetipos son representados en su aspecto más simple, sobrio y conciso, sin apenas elaboración cultural. Por ello, el contacto con los símbolos que encierran nos ponen en contacto con nuestro inconsciente en forma muy rápida y sin interferencias. Estudiarlos y comprenderlos es de una gran importancia para conocer nuestra psique y a nosotros mismos. Además, en ellos podemos aprender el lenguaje de los símbolos que nos permitirá comprender nuestros sueños, la otra manifestación privilegiada de nuestro inconsciente.

Lo que se pretende con el psicodrama simbólico es facilitarnos el contacto con esos contenidos genuinos del inconsciente colectivo encerrados en los cuentos que nos hablan también individual y personalmente a cada uno de nosotros, mostrándonos algún aspecto de nuestro crecimiento y desarrollo personal y único que necesita aflorar a nuestro consciente. (Luego volvemos sobre esto).

Según el pensamiento junguiano, en nuestro inconsciente, tanto individual como colectivo, están las herramientas para nuestro pleno desarrollo como personas. Ahora bien, vivimos en el consciente y, durante la primera mitad de la vida en que necesitamos salir de nuestra familia de origen y crear nuestro propio entorno afectivo, laboral, etc., cada vez nos alejamos más de nuestro inconsciente. También social y culturalmente, como género humano, hemos hecho un recorrido que nos aleja del mundo de los símbolos, los ritos….etc., en íntima conexión con el inconsciente. Por eso, los seres humanos siempre hemos necesitado ejercitarnos para acceder a él. Una forma de hacerlo, muy conocida y aceptada tradicional e históricamente, son los sueños. Otra son los cuentos, presentes en todas las culturas. Se considera que los sueños ocurren en el inconsciente personal, mientras los cuentos pertenecen al inconsciente colectivo, es decir, son patrimonio de todos los seres humanos.


4. Algunos conceptos junguianos: Inconsciente colectivo, arquetipos, sombra (anima y animus).

Es importante, para clarificar las afirmaciones hechas, explicar algunos conceptos fundamentales del pensamiento junguiano, que son los que más estrechamente están ligados al psicodrama simbólico, como método de crecimiento personal. Estos conceptos son: Inconsciente colectivo, arquetipos y el de la sombra.

El inconsciente colectivo y los arquetipos están en íntima conexión, y la sombra es uno de los arquetipos fundamentales. Así pues, se trata de tres conceptos íntimamente relacionados entre sí.

Jung concebía el inconsciente colectivo como una imagen del mundo que ha tardado una eternidad en formarse. En esta imagen, ciertos rasgos, los arquetipos o dominantes, han cristalizado en el curso del tiempo. Son comunes a toda la humanidad, pero cada persona los experimenta y los manifiesta a su manera particular. Así, por ejemplo, el padre, la madre…existe el arquetipo de lo que es la función materna, la paterna, el extraño, el enemigo, el inocente…etc., pero cada persona experimenta y vive ese arquetipo en forma específica, según sea su experiencia, es decir, según cómo se haya activado ese arquetipo en ella. Según Carlos Menegazzo, es similar a lo que dice Moreno cuando se refiere al aspecto psicodramático y sociodramático del rol que en un momento dado jugamos. Precisamente, lo que pretende el psicodrama simbólico es desentrañar, al ponernos en contacto con el arquetipo en estado puro, todos los aspectos que encierra y hacernos vivenciar algunos de los múltiples aspectos que encierran las imágenes arquetípicas. Porque, en realidad, el arquetipo como tal, profundamente inconsciente, no es cognoscible, pero sí podemos experimentar y conocer las imágenes, ideas y comportamientos arquetípicos a los que el arquetipo da origen. Y son estas imágenes arquetípicas las que se nos van mostrando en los cuentos de hadas y van a facilitar que se activen en nosotros determinadas figuras arquetípicas (madre, hijo, sabio, héroe,…etc.), acontecimientos arquetípicos (nacimiento, muerte, separación de los padres al hacernos mayores, encuentro con una pareja..etc.) y objetos arquetípicos (bosque, camino, agua, luna, sol…etc,).

Todos ellos fácilmente reconocibles en los cuentos de hadas. Así, en caperucita roja, es muy frecuente que se juegue la escena de la niña que, por primera vez, decide desobedecer y explora el bosque maravilloso, descubriendo su belleza y sus enormes atractivos. El lobo, el malo, también proporciona la posibilidad de estos hallazgos. O el patito feo, buscador incansable de sus iguales: en la escena en que escucha los razonamientos del gato y de la gallina, que le explican lo importante que es arquear el lomo y poner huevos, mientras él se da cuenta de cuál es su verdadero deseo: nadar en el agua….

Especial atención al arquetipo de la sombra. Son los aspectos negados y rechazados de nuestra personalidad (personal y culturalmente). Es lo que no nos gusta de nosotros mismos y proyectamos en el exterior. Es un arquetipo fundamental que aparece muy pronto (tanto a nivel individual-personal como colectivo), incluso como defensa. El extraño, el enemigo, el que posee todas esas cosas terribles que tememos en nosotros mismos. Mecanismo de defensa necesario para la supervivencia. Según Carlos Menegazzo, hay un paralelismo con el doble de las técnicas morenianas. Lo negado es lo que expresa el doble y, en ese sentido, nos conecta con el arquetipo de la sombra.

Si este arquetipo tiene un rol bien definido en el cuento que estamos jugando (y en todos los que trabajamos desde el Método está: el lobo, la madrastra, la madre mala, el hermano traidor y envidioso), "en el como sí", nos confrontamos con él, interactuamos con él, aprendemos a contar con él, a aceptar que existe, a conocer cómo funciona. Si emocionalmente tomamos contacto con ese arquetipo y confrontamos con nuestras vivencias, es fácil que se active y nos haga descubrir cuánto de todo eso está en nosotros. No de un modo "racional", sino vivencial. Porque precisamente por estar esas imágenes arquetípicas en los cuentos en esa forma tan poco elaborada cultural y racionalmente, el contacto con ellas es fundamentalmente emocional, lo que permite un conocimiento real y no "de cultura en conserva", como decía Moreno.

De esta forma, el psicodrama simbólico nos da la posibilidad de integrar nuestra sombra en lugar de reprimirla, que es lo que nos han enseñado (entiendo que, en el caso de niños pequeños, de lo que se trata es del encuentro y aceptación del mal). Según el pensamiento junguiano, sólo si somos capaces de reconocer nuestra sombra, aceptarla e integrarla en nuestro yo consciente, podremos también acceder a la creatividad que encierra este arquetipo.

No puedo dejar de nombrar al menos (imposible profundizar en ellos en esta intervención) otros dos arquetipos fundamentales según el pensamiento junguiano: anima y animus. Lo femenino inconsciente en el varón y lo masculino inconsciente en las mujeres. Sólo señalar que una parte mayor o menor de ambos arquetipos son también rechazados y reprimidos y pasan a formar parte de la sombra. También los cuentos de hadas nos cuentan procesos de encuentro del héroe con su anima y de la heroína con su animus. También deben ser integrados vivencial y emocionalmente para desarrollarnos como personas. (Escena del árbol-madre de cenicienta jugada por varón; escena de patito feo jugada por mujer-madre que, al ser preguntada por directora responde no saber si es patito o patita y, posteriormente, durante la misma dramatización responde, convencida, ser "un patito". Cuento de los Grimm, "Nieveblanca y Rosarroja).


5. Algunas cuestiones a seguir profundizando:

Personalmente estoy muy interesada en investigar más a fondo esta cuestión de lo femenino en los cuentos de hadas, relacionándolo con los mandatos de género que tanto nos hacen sufrir. El taller que presenté el año pasado en Pamplona iba en esta dirección y desde entonces he podido hacer un par de experiencias más, pero sólo con 2 grupos de mujeres y sólo una vez con cada uno. Espero poder contar algo más sobre este tema en otro futuro encuentro. En el Centro Junguiano de Antropología Vincular de Buenos Aires existe un espacio para investigar lo femenino y se hacen talleres específicos sobre el tema, porque, según los junguianos, es el elemento femenino el que está faltando en nuestra época de tantas desigualdades y desequilibrios. Quizá por eso las mujeres amamos tanto esta corriente de pensamiento.

Preparando esta comunicación se me ha ocurrido que podría considerarse el Psicodrama Simbólico como una forma estructurada de imaginación activa que, según Lilia Fornasari de Menegazzo, es como llamó Jung en sus últimos años a las prácticas terapéuticas que utilizó durante toda su vida consigo mismo, con sus discípulos y pacientes para promover la expresión, la investigación y la toma de conciencia de los materiales que afloran desde el inconsciente colectivo (complejos, sueños, imagos y fuerzas arquetipales). Es un tipo de introspección que pone en acción la función simbólica del ser humano, caldea y expande sus potencialidades más profundas y su capacidad creadora. Jung utilizó a lo largo de su vida, en forma rigurosa y metódica, todo cuanto tenía en su mano: la escritura, el tallado de la madera, de la piedra, el dibujo, el cuento, la poesía, el movimiento corporal, el ritmo, la música, la danza, la jardinería, las travesías por el bosque…etc. Según MLouise Von Franz, con la imaginación activa se busca, estando despierto, "dejar surgir del inconsciente emociones, sentimientos, fantasías, ideas obsesivas o imágenes oníricas en una actitud desprovista de atención crítica; de modo de poder abordar las imágenes interiores, como si se tratara de presencias objetivas."

Sería equivalente a la asociación de ideas del psicoanálisis freudiano.

De momento, lo dejo como hipótesis, que ya he enviado a Carlos Menegazzo, a ver qué le parece. A Irene le resulta sugerente.

Espero que, a lo largo de mi exposición, se hayan llenado de contenido y aclarado las propuestas fundamentales que tan atractivas me han resultado del psicodrama y el pensamiento junguiano, y que enumeraba al principio de mi intervención. (Apuesta por la creatividad como forma de sanar y desarrollar nuestras capacidades como seres humanos.

A través de la acción, el grupo y la dramatización (Moreno) o a través de la vivencia de las imágenes de nuestro inconsciente podemos curarnos y desarrollarnos como personas.

Los cuentos son una forma de desarrollar nuestra creatividad y de conocernos a nosotros mismos, tanto como seres individuales y únicos como en nuestro aspecto social y vincular.

El Psicodrama Simbólico es una forma creativa de unir aspectos de las propuestas de Moreno y de Jung, que también coincidían en no querer que hubiera "escuela moreniana o junguiana").

Como veis, la lista de mis maestros/as es enorme. Además de los citados a lo largo de mi intervención, todavía me quedan los que me iniciaron en mi cambio de paradigma personal: Pablo Población y Elisa López Barberá, que tan bien supieron enseñarme que el psicodrama es una forma de estar en el mundo y entender al ser humano.



BIBLIOGRAFÍA:

BETTELHEIM, Bruno. Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Ed. Crítica, Barcelona.

ESPINA BARRIO, Jose Antonio, "Psicodrama: nacimiento y desarrollo", Amaru Ediciones, Salamanca, 1995.

FORNASARI DE MENEGAZZO, Lilia, apuntes sobre imaginación activa y creatividad. Centro Junguiano de Antropología Vincular, agosto, 2005.

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HENCHE, Irene. "Cuentos de hadas, símbolos transculturales" del libro "Diversas culturas. Una misma escena", editado por la Diputación Provincial de A Coruña, 1996.

HENCHE, Irene, "La educación en valores a través de los símbolos de los cuentos de hadas". CPRs de Vallecas y Villarejo. Madrid, 1998.

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MORENO, J.L., Psicodrama. Ed. Hormé, Buenos Aires.

MENEGAZZO, Carlos M, "Magia, Mito y Psicodrama", Paidós, B. Aires, 1981.   

MENEGAZZO, Carlos M, "Umbrales de plenitud", ediciones Fundación Vínculo, Buenos Aires, 1991

POBLACIÓN, Pablo y LOPEZ BARBERÁ, Elisa, "Introducción al Role-Playing pedagógico" Ed. Desclée de Brouwer, Madrid, 2000.

POBLACIÓN, Pablo y LOPEZ BARBERÁ, Elisa, "La escultura y otras técnicas psicodramáticas aplicadas en psicoterapia", Paidós, Madrid, 1997.

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VON FRANZ, M.L. "Érase una vez… " Ed. Luciérnaga, Barcelona, 1993.

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VON FRANZ, M.L. "L´ombre et le mal dans les contes de fées". Ed la Fontaine de Pierre, París, 1990.

VON FRANZ, M.L. "La femme dans les contes de fées". Ed la Fontaine de Pierre, París, 1991.

 
   
   
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