Introducción: Contexto en que surge la
comunicación y objetivos.
No puedo hablar de psicodrama y pensamiento junguiano
sin hacer referencia a lo vivencial. Por eso tengo
que empezar esta intervención contando un
par de cosas:
Irene me propuso que desarrollara esto de la dimensión
junguiana del psicodrama simbólico porque
hace varios años que nos conocemos y sabe
que disfruto relacionando experiencias y situaciones
vitales con ideas y pensamientos más amplios
y generales. Irene tiene claro que su Método
está íntimamente ligado al pensamiento
junguiano. Aunque esta relación no está
desarrollada en forma explícita en ninguna
de las publicaciones que ha hecho hasta ahora, sí
se clarifica mucho en la que está a punto
de salir sobre el Método global, y se ha
ido introduciendo en los cursos de formación.
Es uno de los lados por los que puede crecer su
creación.
Cuando en 2003 participé en Argentina en
un taller de sueños que coordinaba Carlos
Menegazzo fue evidente para mí que aquello
tenía todo que ver con lo que yo estaba haciendo
con Irene en Madrid, aunque ellos no se hayan encontrado
nunca (por supuesto, todos los que hemos pasado
por el ITGP conocemos el libro de "Magia, mito
y psicodrama" del argentino).
Después he estado en 2004 y 2005 en Buenos
Aires, como alumna en el Centro Junguiano de Antropología
Vincular dirigido por Menegazzo. Así he podido
enterarme de que en el Instituto Junguiano de Zurich
se practica y enseña psicodrama. También
en Brasil y en Italia se ha desarrollado este tipo
de psicodrama, llamado en Italia psicodrama individuativo
o psicodrama analítico (Gulio Gasca, Mauricio
Gasseau y Wilma Scategni). En Argentina se le ha
dado el nombre de antropología vincular a
la disciplina creada por Carlos Menegazzo, que combina
ambos enfoques. Los pocos junguianos españoles
que he ido encontrando hasta ahora fuera del entorno
del psicodrama simbólico, no tienen nada
que ver con el psicodrama, aunque valoran profundamente
los cuentos de hadas por las razones que luego se
verán.
Cuando Irene me hizo la propuesta, me pareció
muy interesante, porque se trataba de intentar
plasmar en una intervención breve, con palabras,
un montón de vivencias tenidas con los cuentos
por un lado y con el pensamiento junguiano en estado
puro, por otro.
Bueno, pues interesante para mí sí
ha sido/está siendo. Pero muy difícil.
Al menos para mí, que sólo hace 6
años que llegué al mundo del psicodrama
desde la sociología, la intervención
social y la psicología social de Pichón
Riviére.
Sólo pretendo compartir con vosotros algunas
ideas sobre el tema, que me resultan especialmente
conmovedoras y sugerentes. En síntesis:
Apuesta por la creatividad como forma de
sanar y desarrollar nuestras capacidades como seres
humanos.
A través de la acción, el grupo
y la dramatización (Moreno) o
a través de la vivencia de las imágenes
de nuestro inconsciente podemos curarnos y desarrollarnos
como personas.
Los cuentos son una forma de desarrollar nuestra
creatividad y de conocernos a nosotros mismos,
tanto como seres individuales y únicos como
en nuestro aspecto social y vincular.
El Psicodrama Simbólico es una forma
creativa de unir aspectos de las propuestas de Moreno
y de Jung, que también coincidían
en no querer que hubiera "escuela moreniana
o junguiana".
1. Moreno y Jung. Jung y Moreno. Coincidencias.
No parece que se conocieran. Dos personalidades
fascinantes. Moreno fue 14 años más
joven que Jung, pero fueron contemporáneos.
Ambos nacieron en el corazón de Europa en
el último tercio del siglo XIX (1875 y 1889).
Ambos tuvieron relación con Freud (imposible
evitarle si uno se dedicaba a la psiquiatría,
como ellos dos) y ambos disintieron de sus teorías,
aunque cada uno tuvo su propia historia (muy importante
en el caso de Jung) con el padre del psicoanálisis.
Pudieron coincidir en Viena entre 1907 y 1925, pero
si lo hicieron no quedó constancia de ese
encuentro, que yo sepa. En 1907 es cuando Jung (que
siempre vivió en Suiza, cerca de Zúrich)
empieza a visitar a Freud en esa ciudad. Tuvo contacto
con él hasta 1914, fecha en que rompen su
relación. En esos años y hasta 1925
Moreno vivía en Viena. Además de ser
los dos psiquiatras y amantes de los cuentos de
hadas, los dos tuvieron una fuerte influencia del
pensamiento religioso.(Jung era hijo de un pastor
protestante y nieto de un teólogo hebraísta,
que influyó mucho en él. Ya sabemos
la influencia del jasidismo en el pensamiento de
Moreno).
Lo que me resulta la coincidencia más
fascinante y sugerente es la concepción
que ambos tienen del ser humano:
La creencia de Moreno en sus potencialidades
y su radical optimismo sobre él. En realidad,
toda la técnica psicodramática va
encaminada a que recuperemos nuestra espontaneidad
y creatividad, con la que nacemos, pero que perdemos
en el proceso de socialización.
Su teoría del desarrollo humano apuntaba
a que, si conseguimos educar a los niños
sin que pierdan su espontaneidad y creatividad,
pero de manera que vayan siendo capaces de vivir
en sociedad, habremos conseguido el ser humano completo.
Bueno, esto suena muy utópico, evidentemente,
pero cualquier pensamiento social que no lo sea
no tiene ningún interés para nadie,
ni lo ha tenido nunca. Son, precisamente, los pensamientos
utópicos los que nos hacen avanzar.
Jung tiene una actitud muy similar hacia
el ser humano. Coincidente con la de Moreno. Aunque
el pensamiento junguiano es mucho más desconocido
no sólo para mí, sino, en general,
en nuestro país y también entre los
psicodramatistas, he podido darme cuenta de que
también la imaginación activa,
técnica fundamental del psicoanálisis
junguiano, busca, por diferentes vías,
desarrollar el potencial de creatividad y espontaneidad
que hay en los seres humanos. Esta es, precisamente,
la vía para escapar de la neurosis y para
desarrollarse como la persona única que cada
cual somos, haciendo el camino de la individuación.
2. Aportación específica del Psicodrama
Simbólico de Irene Henche.
Creo que hay dos cuestiones fundamentales y
originales que aporta el Método:
- La selección y estructuración
de 12 cuentos de hadas determinados como camino
de doble vía:
- La forma de abordar los cuentos de hadas.
No es objeto de esta Comunicación hacer
un análisis de estos 12 cuentos y su eficacia
como camino en la doble vía mencionada (hay
bibliografía de la autora, en la que se expone
en detalle cómo se fue construyendo), ni
tampoco detallar la forma en que se abordan. Hay
un taller en el que va a mostrarse. Sólo
mencionar que el Método propone sumergirse
en los cuentos, dramatizándolos y, por lo
tanto utiliza técnicas psicodramáticas.
(También hay bibliografía al respecto).
3. ¿Por qué los cuentos de hadas?
¿Qué tienen que ver los cuentos
de hadas con el crecimiento personal, el desarrollo
del ser humano, la creatividad…etc.?
Tanto Jung como ML Von Franz, (alumna y colaboradora
privilegiada de Jung, desde que tenía 18
años, con numerosas publicaciones sobre distintos
aspectos del pensamiento junguiano, desde los cuentos
de hadas hasta la alquimia, la física cuántica…etc.)
dejaron bien claro que los cuentos de hadas expresan
en forma sencilla y directa los procesos psíquicos
del inconsciente colectivo. En ellos, los arquetipos
son representados en su aspecto más simple,
sobrio y conciso, sin apenas elaboración
cultural. Por ello, el contacto con los símbolos
que encierran nos ponen en contacto con nuestro
inconsciente en forma muy rápida y sin interferencias.
Estudiarlos y comprenderlos es de una gran importancia
para conocer nuestra psique y a nosotros mismos.
Además, en ellos podemos aprender el lenguaje
de los símbolos que nos permitirá
comprender nuestros sueños, la otra manifestación
privilegiada de nuestro inconsciente.
Lo que se pretende con el psicodrama simbólico
es facilitarnos el contacto con esos contenidos
genuinos del inconsciente colectivo encerrados
en los cuentos que nos hablan también
individual y personalmente a cada uno de nosotros,
mostrándonos algún aspecto de nuestro
crecimiento y desarrollo personal y único
que necesita aflorar a nuestro consciente. (Luego
volvemos sobre esto).
Según el pensamiento junguiano, en nuestro
inconsciente, tanto individual como colectivo, están
las herramientas para nuestro pleno desarrollo como
personas. Ahora bien, vivimos en el consciente
y, durante la primera mitad de la vida en que necesitamos
salir de nuestra familia de origen y crear nuestro
propio entorno afectivo, laboral, etc., cada vez
nos alejamos más de nuestro inconsciente.
También social y culturalmente, como género
humano, hemos hecho un recorrido que nos aleja del
mundo de los símbolos, los ritos….etc.,
en íntima conexión con el inconsciente.
Por eso, los seres humanos siempre hemos necesitado
ejercitarnos para acceder a él. Una forma
de hacerlo, muy conocida y aceptada tradicional
e históricamente, son los sueños.
Otra son los cuentos, presentes en todas las culturas.
Se considera que los sueños ocurren en el
inconsciente personal, mientras los cuentos pertenecen
al inconsciente colectivo, es decir, son patrimonio
de todos los seres humanos.
4. Algunos conceptos junguianos: Inconsciente
colectivo, arquetipos, sombra (anima y animus).
Es importante, para clarificar las afirmaciones
hechas, explicar algunos conceptos fundamentales
del pensamiento junguiano, que son los que más
estrechamente están ligados al psicodrama
simbólico, como método de crecimiento
personal. Estos conceptos son: Inconsciente colectivo,
arquetipos y el de la sombra.
El inconsciente colectivo y los arquetipos están
en íntima conexión, y la sombra es
uno de los arquetipos fundamentales. Así
pues, se trata de tres conceptos íntimamente
relacionados entre sí.
Jung concebía el inconsciente colectivo
como una imagen del mundo que ha tardado una eternidad
en formarse. En esta imagen, ciertos rasgos,
los arquetipos o dominantes, han cristalizado en
el curso del tiempo. Son comunes a toda la
humanidad, pero cada persona los experimenta y los
manifiesta a su manera particular. Así,
por ejemplo, el padre, la madre…existe
el arquetipo de lo que es la función materna,
la paterna, el extraño, el enemigo, el inocente…etc.,
pero cada persona experimenta y vive ese arquetipo
en forma específica, según sea
su experiencia, es decir, según cómo
se haya activado ese arquetipo en ella. Según
Carlos Menegazzo, es similar a lo que dice Moreno
cuando se refiere al aspecto psicodramático
y sociodramático del rol que en un momento
dado jugamos. Precisamente, lo que pretende el
psicodrama simbólico es desentrañar,
al ponernos en contacto con el arquetipo en estado
puro, todos los aspectos que encierra y hacernos
vivenciar algunos de los múltiples aspectos
que encierran las imágenes arquetípicas.
Porque, en realidad, el arquetipo como tal, profundamente
inconsciente, no es cognoscible, pero sí
podemos experimentar y conocer las imágenes,
ideas y comportamientos arquetípicos a los
que el arquetipo da origen. Y son estas imágenes
arquetípicas las que se nos van mostrando
en los cuentos de hadas y van a facilitar que se
activen en nosotros determinadas figuras arquetípicas
(madre, hijo, sabio, héroe,…etc.),
acontecimientos arquetípicos (nacimiento,
muerte, separación de los padres al hacernos
mayores, encuentro con una pareja..etc.) y objetos
arquetípicos (bosque, camino, agua, luna,
sol…etc,).
Todos ellos fácilmente reconocibles en
los cuentos de hadas. Así, en caperucita
roja, es muy frecuente que se juegue la escena
de la niña que, por primera vez, decide desobedecer
y explora el bosque maravilloso, descubriendo
su belleza y sus enormes atractivos. El lobo,
el malo, también proporciona la posibilidad
de estos hallazgos. O el patito feo, buscador
incansable de sus iguales: en la escena en que
escucha los razonamientos del gato y de la gallina,
que le explican lo importante que es arquear el
lomo y poner huevos, mientras él se da
cuenta de cuál es su verdadero deseo:
nadar en el agua….
Especial atención al arquetipo de la
sombra. Son los aspectos negados y rechazados
de nuestra personalidad (personal y culturalmente).
Es lo que no nos gusta de nosotros mismos y proyectamos
en el exterior. Es un arquetipo fundamental
que aparece muy pronto (tanto a nivel individual-personal
como colectivo), incluso como defensa. El extraño,
el enemigo, el que posee todas esas cosas terribles
que tememos en nosotros mismos. Mecanismo de defensa
necesario para la supervivencia. Según Carlos
Menegazzo, hay un paralelismo con el doble de las
técnicas morenianas. Lo negado es lo que
expresa el doble y, en ese sentido, nos conecta
con el arquetipo de la sombra.
Si este arquetipo tiene un rol bien definido en
el cuento que estamos jugando (y en todos los que
trabajamos desde el Método está: el
lobo, la madrastra, la madre mala, el hermano traidor
y envidioso), "en el como sí",
nos confrontamos con él, interactuamos con
él, aprendemos a contar con él,
a aceptar que existe, a conocer cómo funciona.
Si emocionalmente tomamos contacto con ese arquetipo
y confrontamos con nuestras vivencias, es fácil
que se active y nos haga descubrir cuánto
de todo eso está en nosotros. No de un
modo "racional", sino vivencial. Porque
precisamente por estar esas imágenes arquetípicas
en los cuentos en esa forma tan poco elaborada cultural
y racionalmente, el contacto con ellas es fundamentalmente
emocional, lo que permite un conocimiento real y
no "de cultura en conserva", como decía
Moreno.
De esta forma, el psicodrama simbólico
nos da la posibilidad de integrar nuestra sombra
en lugar de reprimirla, que es lo que nos han
enseñado (entiendo que, en el caso de niños
pequeños, de lo que se trata es del encuentro
y aceptación del mal). Según el pensamiento
junguiano, sólo si somos capaces de reconocer
nuestra sombra, aceptarla e integrarla en nuestro
yo consciente, podremos también acceder a
la creatividad que encierra este arquetipo.
No puedo dejar de nombrar al menos (imposible profundizar
en ellos en esta intervención) otros dos
arquetipos fundamentales según el pensamiento
junguiano: anima y animus. Lo femenino
inconsciente en el varón y lo masculino inconsciente
en las mujeres. Sólo señalar que
una parte mayor o menor de ambos arquetipos son
también rechazados y reprimidos y pasan a
formar parte de la sombra. También los
cuentos de hadas nos cuentan procesos de encuentro
del héroe con su anima y de la heroína
con su animus. También deben ser integrados
vivencial y emocionalmente para desarrollarnos como
personas. (Escena del árbol-madre de cenicienta
jugada por varón; escena de patito feo jugada
por mujer-madre que, al ser preguntada por directora
responde no saber si es patito o patita y, posteriormente,
durante la misma dramatización responde,
convencida, ser "un patito". Cuento de
los Grimm, "Nieveblanca y Rosarroja).
5. Algunas cuestiones a seguir profundizando:
Personalmente estoy muy interesada en investigar
más a fondo esta cuestión de lo femenino
en los cuentos de hadas, relacionándolo con
los mandatos de género que tanto nos hacen
sufrir. El taller que presenté el año
pasado en Pamplona iba en esta dirección
y desde entonces he podido hacer un par de experiencias
más, pero sólo con 2 grupos de mujeres
y sólo una vez con cada uno. Espero poder
contar algo más sobre este tema en otro futuro
encuentro. En el Centro Junguiano de Antropología
Vincular de Buenos Aires existe un espacio para
investigar lo femenino y se hacen talleres específicos
sobre el tema, porque, según los junguianos,
es el elemento femenino el que está faltando
en nuestra época de tantas desigualdades
y desequilibrios. Quizá por eso las mujeres
amamos tanto esta corriente de pensamiento.
Preparando esta comunicación se me ha ocurrido
que podría considerarse el Psicodrama Simbólico
como una forma estructurada de imaginación
activa que, según Lilia Fornasari de Menegazzo,
es como llamó Jung en sus últimos
años a las prácticas terapéuticas
que utilizó durante toda su vida consigo
mismo, con sus discípulos y pacientes para
promover la expresión, la investigación
y la toma de conciencia de los materiales que afloran
desde el inconsciente colectivo (complejos,
sueños, imagos y fuerzas arquetipales). Es
un tipo de introspección que pone en acción
la función simbólica del ser humano,
caldea y expande sus potencialidades más
profundas y su capacidad creadora. Jung utilizó
a lo largo de su vida, en forma rigurosa y metódica,
todo cuanto tenía en su mano: la escritura,
el tallado de la madera, de la piedra, el dibujo,
el cuento, la poesía, el movimiento corporal,
el ritmo, la música, la danza, la jardinería,
las travesías por el bosque…etc. Según
MLouise Von Franz, con la imaginación activa
se busca, estando despierto, "dejar surgir
del inconsciente emociones, sentimientos, fantasías,
ideas obsesivas o imágenes oníricas
en una actitud desprovista de atención crítica;
de modo de poder abordar las imágenes interiores,
como si se tratara de presencias objetivas."
Sería equivalente a la asociación
de ideas del psicoanálisis freudiano.
De momento, lo dejo como hipótesis, que
ya he enviado a Carlos Menegazzo, a ver qué
le parece. A Irene le resulta sugerente.
Espero que, a lo largo de mi exposición,
se hayan llenado de contenido y aclarado las propuestas
fundamentales que tan atractivas me han resultado
del psicodrama y el pensamiento junguiano, y que
enumeraba al principio de mi intervención.
(Apuesta por la creatividad como forma de
sanar y desarrollar nuestras capacidades como seres
humanos.
A través de la acción, el grupo
y la dramatización (Moreno) o
a través de la vivencia de las imágenes
de nuestro inconsciente podemos curarnos y desarrollarnos
como personas.
Los cuentos son una forma de desarrollar nuestra
creatividad y de conocernos a nosotros mismos,
tanto como seres individuales y únicos como
en nuestro aspecto social y vincular.
El Psicodrama Simbólico es una forma
creativa de unir aspectos de las propuestas de Moreno
y de Jung, que también coincidían
en no querer que hubiera "escuela moreniana
o junguiana").
Como veis, la lista de mis maestros/as es enorme.
Además de los citados a lo largo de mi intervención,
todavía me quedan los que me iniciaron en
mi cambio de paradigma personal: Pablo Población
y Elisa López Barberá, que tan bien
supieron enseñarme que el psicodrama es una
forma de estar en el mundo y entender al ser humano.
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