Eneagrama
Por Silvia Alvarez y Eduardo Gibelli
El eneagrama es una sabiduría muy antigua, probablemente
su origen se remonte a la astrología del Nepal
antiguo. Llega a nuestros días después
de haber atravesado y marcado varias civilizaciones.
Como todo símbolo, el eneagrama es portador de muchos
conocimientos y hay distintas maneras de abordarlo.
Nuestra investigación se centra en el eneagrama
como tipología de caracteres humanos.
La
raíz de la palabra eneagrama es "enea",
que significa nueve. Así, el eneagrama nos
habla de nueve tipos de caracteres humanos o personalidades.
En
nuestra primera infancia elegimos una estrategia de
relación que nos asegure afecto, ya sea de
nuestros padres o figuras parentales. Alrededor de
esta estrategia se va construyendo el ego, la personalidad.
(En realidad, la formación de la personalidad
esta dada por varias coordenadas que se tocan en un
punto: las experiencias infantiles, la relación
de los padres entre sí, la relación
con el entorno cercano, con el mundo, lo que se trae
en el inconsciente profundo, lo cármico, etc.)
Lo que nos muestra el eneagrama son las nueve estrategias
básicas de conducta, que serán repetidas
compulsivamente a lo largo de nuestras vidas.
Para
tipificar, el eneagrama plantea que, debido al miedo,
todo ser humano evita algún obstáculo,
y al hacerlo cae en una trampa. De acuerdo a este
principio, hay nueve evitaciones y nueve trampas básicas,
lo que determina nueve personalidades. Pero, ¿cuáles
son las evitaciones básicas y sus trampas?
Tipos
Los
UNO evitan la ira y caen en
la trampa de la perfección.
Aunque perciben con
claridad lo que les molesta o trastorna, les resulta
muy importante no airarse o expresar cólera
frente a otros. Están muy ocupados en ser perfectos
y en hacer las cosas bien.
Los DOS evitan reconocer sus propias
necesidades.
Caen en la trampa de ver las necesidades ajenas.
Se enorgullecen de ser serviciales, y no admiten necesitar
ayuda de nadie.
Los
TRES evitan el fracaso y caen
en la trampa del éxito.
Su personalidad se identifica con el éxito
que logran.
Los
CUATRO evitan la mediocridad
y caen en la trampa de ser especiales.
Se experimentan a sí mismos como personas
refinadas y de gran sensibilidad; de ningún
modo como simples personas corrientes. Se sienten
incomprendidos por la singularidad de los sentimientos
que experimentan, en especial la tristeza.
Los
CINCO evitan el vacío
y caen en la trampa de llenarse de información.
Sienten una profunda necesidad de saber más.
Los
SEIS evitan la trasgresión
y caen en la trampa del cumplimiento.
Consideran que la vida está regida por
leyes, reglas y normas. Se preocupan por observar
especialmente las reglas dictadas por personas investidas
de autoridad o las fijadas por escrito.
Los
SIETE evitan el dolor y su trampa
es la alegría.
Para ellos la vida no debe experimentarse en forma
dolorosa. A menudo dejan de hacer lo que habían
pensado por las dificultades e incomodidades que supone
su ejecución.
Los
OCHO evitan reconocer su propia
debilidad y su trampa es ser fuertes.
Perciben la vida como una lucha por lo correcto.
Les gusta "poner en claro" las cosas con
los demás.
Los
NUEVE evitan
el conflicto y caen en la trampa
de la paz.
Se sienten incómodos
ante cualquier tensión o falta de armonía
entre las personas. Se preocupan mucho de mantener
su tranquilidad interna y la paz entre quienes lo
rodean. Sienten la necesidad de que otros les impulsen
a la acción, porque si no carecen de incentivos
para hacer cosas.

>> Talleres y Seminarios
|